Una guía práctica para migrantes.
Migrar es un acto de valentía e implica adaptarse a nuevos horarios, climas, alimentos y rutinas.
En estos procesos su cuerpo también migra, cambia su ritmo, su descanso y muchas veces comienza a tener carencias nutricionales que antes no tenía.
VITAMINARSE BIEN no significa tomar muchas pastillas.
Significa entender bien qué necesita tu cuerpo en esta nueva etapa de la vida y cómo darle este apoyo con alimentos accesibles, hábitos sencillos y, cuando es necesario, suplementación responsable.
¿Por qué los migrantes tienen déficit de vitaminas y minerales?
Al llegar a nuevos países suelen suceder cambios de dieta, se reduce el consumo de frutas y verduras frescas, aumenta el estrés, se duerme menos, el horario de trabajo es más extendido y variable, en tierras con climas fríos pasan menos tiempo al sol y con mucha frecuencia se pierde la rutina de autocuidado.
¿Cómo podemos saber que el organismo manifiesta deficiencias de vitaminas y minerales?
Las personas pueden tener alguno de estos síntomas:
Las vitaminas claves para quien está empezando de nuevo
Es la vitamina del sol, del ánimo y de los huesos sanos.
Es muy importante para migrantes que trabajan en lugares con poco sol.
Fuentes accesibles:
Huevo, sardinas, atún, leche y exposición al sol de 15 a 20 minutos en horario de 7 am a 11 am y de 5 pm a 7 pm.
Son vitaminas del sistema nervioso y de la energía.
Fuentes accesibles:
Frijol, huevo, tortilla de maíz y avena.
Es una vitamina del sistema inmune.
Fuentes accesibles:
Naranja, mandarina, limón, guayaba y papaya.
Es el mineral del cansancio silencioso.
Muchos migrantes tienen anemia sin saberlo.
Fuentes accesibles:
Carnes rojas, hígado de res y espinacas.
Es el mineral del sueño reparador y la calma.
Ayuda a reducir la ansiedad y controla el estreñimiento.
Fuentes accesibles:
Avena, cacao, semillas, verduras de hojas verdes y legumbres.
Vitaminarse bien también es dormir mejor, tomar suficiente agua, comer comida caliente por lo menos dos veces al día, caminar al sol, mantener un horario fijo y buscar apoyo.
Vitaminarse bien no es un lujo. Es una forma de adaptación y amor propio.
Porque cuando el cuerpo es fuerte, también la esperanza es firme.
Dra. Svetlana Tkachenko
Pte. Colegio Mexicano
de Médicos e Investigadores
en Medicina Regenerativa
y Preventiva.