Murales de Diego Rivera
en el Palacio de Cortés.

Y su importancia.

(Pago de Tributo, escena mural D.Rivera; Historia tríptico “Historia del estado de Morelos, Conquista y Revolución”, como el mural de Diego Rivera en el Palacio de Cortés 1930, Cuernaca, Mexico. DR. Orozco Eduardo).

El Palacio de Cortés es una de las edificaciones más antiguas (1526 y 1529), realizada con una perspectiva europea y una visión ibérica en el continente americano y que actualmente es la sede del Museo Regional de los Pueblos de Morelos en donde, en su interior se puede apreciar un mural de Diego Rivera, pintado durante los meses de enero a septiembre del año de 1930. 

Dicha fortificación palaciega, se ubica en el lugar que fuera el Tlatocayancalli (La casa donde concurren los arroyos) y que después de ser destruido por los conquistadores se inició su edificación con la concepción arquitectónica de aquellos años de 1530 como fortaleza y residencia familiar de Hernán Cortés y sede del Marquesado del Valle de Oaxaca. Tuvo múltiples usos a lo largo y ancho de casi 500 años ya que se utilizó para diversas funciones. A inicios del siglo XIX, pasó a ser la cárcel real y en 1855 sirvió como sede del gobierno provisional de la República de Juan N. Álvarez. Poco después, entre 1864 y 1866, el edificio se convirtió en el despacho oficial del emperador Maximiliano, y en 1872, cuando la República fue restaurada, el nuevo gobierno del estado de Morelos eligió el edificio como sede principal. 

Siendo el monumento más importante de Cuernavaca constituye un punto de referencia e identidad de la ciudad de Cuernavaca y en el Estado de Morelos. Se localiza al sudeste de la antigua Villa de Cuauhnáhuac en la pendiente de la cordillera occidental del Anáhuac, donde citando al varón Alejandro von Humboldt refirió: “…explora la feliz región que los habitantes llamaban “tierra templada”, por razón de una eterna primavera…”, que todavía el día de hoy se disfruta al grado de que grandes artistas que viveron en Cuarnavaca como el pintor Jorge Cázares que dijo: “viví en el paraíso”.  

Un tesoro que busca rezaltar el vigor constructivo de pintores y escultores indígenas.  

Al visitarlo, el Palacio de Cortés se puede apreciar desde varias perspectivas distintas tanto en su proceso constructivo, contemplando las diferentes etapas de su edificación en dónde podemos imaginar desde la nostalgia que produciría un conjunto de basamentos que intentan estar vivos con toda su cosmogonía y cosmovisión ancestral mostrando frente a nosotros todos sus secretos y energías que imitaban sus emplazamientos desde el movimiento de los astros en los confines de nuestra galaxia en este vasto universo, hasta su expresión ideográfica hablando por medio de metáforas abstractas en sus grabados, sus glifos y sus pinturas en un lenguaje artístico y filosófico de grandes proporciones y de un valor civilizatorio incalculable. 

Encontrándose sus vestigios en un lugar estratégico como lo describe su nombre en donde se visualiza como un hermoso sitio y centro ceremonial dedicado a la potencia y a la energía del agua. Así, en el recorrido que el líquido vital lleva a cabo desde su deshielo y poco a poco en la formación de arroyos, humedales y riachuelos en un recorrido desde las montañas de la Sierra Madre Occidental y a través del cinturón volcánico compuesto de majestuosos volcanes hasta que baña las barrancas de lo que hoy conforma la ciudad de Cuernavaca.  

Así, la casa donde confluyen los arroyos, el antiguo palacio de Cortés es una trilogía metafórica en dónde emergieron a través de la observación e imitación que reprodujeron sus constructores por medio de un vigor constructivo propio de los indígenas (pintores y escultores) en el sitio en dónde quedó plasmada la riqueza cultural pictórica y escultórica de un lugar único en el mundo, que es historia viva y patrimonio cultural de morelos. 

El sitio, se encuentra en la tierra del Anáhuac matriz de civilizaciones junto con las seis más antiguas de la humanidad que aun conserva la sabiduría de sus conocimientos ancestrales por medio de la expresión y reproducción de su filosofía, la ciencia, la naturaleza y el arte que conforman su virtuosismo indígena. Se encuentra ubicado en Cuauhnahuac, una región estratégica que se cimentó en el estudio de la arqueo astronomía y de la mano con la alineación de sus edificaciones con el movimiento de los astros y su flujo energético cuya experiencia cósmica quedó registrada a través de las faldas de la Cordillera del Chichinautzin. Ahora, con la presencia de sus despojos de cuyo registro se observa en sus cimientos como si se tratara del corazón mismo de un cuerpo místico que aun permanece con sus latidos ralentizados indicando el sentir del pensamiento de sus ancestros y el destino de sus habitantes, salvaguardando su eterna presencia milenaria.  

Después, se aprecia lo que fue una fortaleza y casa del marquesado con su correspondiente declive y abandono y su reconstrucción para apreciar los cambios que esta sufrió para adaptarse a las diversas funciones que ha cumplido a lo largo del tiempo. Actualmente, se puede disfrutar del valor museístico y cultural del palacio en el que se encuentra el más rico y complejo legado histórico del estado de Morelos, incluyendo una fascinante colección de restos arqueológicos, históricos y artísticos.               Entre ellos, destaca el impresionante tríptico “Historia del estado de Morelos, Conquista y Revolución”, como el mural de Diego Rivera en el Palacio de Cortés, situado en la terraza oriente del palacio, su lugar original.

 

(Campos de Esclavitud, escena mural D.Rivera; Historia tríptico “Historia del estado de Morelos, Conquista y Revolución”, como el mural de Diego Rivera en el Palacio de Cortés 1930, Cuernaca, Mexico. DR. Orozco Eduardo).
(La cruenta lucha, escena mural D.Rivera; Historia tríptico “Historia del estado de Morelos, Conquista y Revolución”, como el mural de Diego Rivera en el Palacio de Cortés 1930, Cuernaca, Mexico. DR. Orozco Eduardo).

Diego Rivera fue un gran pintor y muralista nacido en Guanajuato, México el 8 de diciembre de 1886. A lo largo de su vida realizó varios murales, caracterizados por tener contenido político y una temática que remitía a lo local, a la vida mexicana, a las fiestas populares, al pasado indígena; en definitiva, a la historia de México. Como se señaló, fue en 1930 que Don Diego Rivera pintó el famoso mural que aún hoy puede verse en el recinto. Esta obra, en el Palacio de Cortés sintetiza plásticamente la historia del Estado de Morelos; destacan las Figuras de héroes nacionales con profundas raíces regionales como Emiliano Zapata y José María Morelos y Pavón. Es considerado una de las obras monumentales más destacadas del maestro.

 

 En su composición, Diego Rivera plasmó su obra dentro de la arquitectura del espacio, ya que los arcos y vanos de las puertas sirven de lienzo al relato de la historia morelense.  

     Está compuesto, por una coherencia en su paleta de color que conjuga para hacer efecto en la retina y es de explorarse a detalle que debajo de cada uno de su páneles, el artista pintó en grisallas escenas complementarias a su narración principal y que de una forma muy sutil llevan impreso ese mensaje que sólo una poesía pictórica ancestral del Anahuac puede llevar a cabo lo que, se puede apreciar si se observa de frente y se lee de derecha a izquierda y dejamos salir el lenguaje entre el color vibrante y las grisallas que lo conforman.  

     Diego Rivera, pareciera haber recobrado como el aliento de la sabiduría de los abuelos y la mano maestra, con un vigor plástico en su cofección similar a la de los Amoxchtlis (códices) Matrícula de Tributos y el Lienzo de Tlaxcala, descritos en la obra de fray Bernardino de Sahagún y en algunas piezas prehispánicas que se encuentran actualmente en el Museo Nacional de Antropología y de las que formaron su colección personal para hablarnos en ese idioma de metáfora viva entre la palabra y el sentimiento, a la luz de nuestro diario mirar. 

Diego describe su mural 

     En palabras de nuestro pintor, le damos voz en nuestro artículo para que sea él mismo quién nos hable de su obra maestra a 139 años de su natalicio.  

«Decidí hacer escenas de la historia de la región en dieciséis paneles consecutivos, comenzando con la Conquista española.  

Los episodios comprendían la toma de Cuernavaca por los españolesla construcción del palacio por el conquistador y el establecimiento de las refinerías de azúcar.  

 

El último episodio era la revolución campesina dirigida por Zapata. En los paneles que pintaban los horrores de la conquista española, hice un retrato del inhumano papel de la vieja iglesia dictatorial».  

 

 

(La esclavitud, escena mural D.Rivera; Historia tríptico “Historia del estado de Morelos, Conquista y Revolución”, como el mural de Diego Rivera en el Palacio de Cortés 1930, Cuernaca, Mexico. DR. Orozco Eduardo).

La obra, fue por encargo y sufragada por el embajador de los Estados Unidos de América en México, Dwight Morrow, quien se había asentado con su familia en la ciudad, en un costo de doce mil dólares. Mientras pintaba el mural, entre el 2 de enero y el 16 de septiembre de 1930, Diego y Frida vivieron en “Casa Mañana” de los Morrow. Al terminar el mural, Elizabeth Cutter Morrow, esposa del embajador, solicitó a Diego copiar un fragmento del mural en un cuadro, para regalarlo a su esposo para su cumpleaños en enero de 1931. Esta obra se llamó «Market Scene», y al paso del tiempo acabó por exponerse en el famoso MOMA de Nueva York, que se caracterizó por ser una escena en dónde se representa el pago del tributo que hacían los indígenas a los españoles. Fue así, que Diego Rivera, siempre puso en el centro de su obra a los sectores populares como los campesinos, los obreros y los soldados casi todos ellos indígenas, por lo que se le considera el precursor del “Indigenismo Artístico”.

 

Continuará).  

 

Eduardo Alarcón Orozco. 

Pintor, escultor, poeta y escritor