La Cocina es Cultura

Soy más morelense que los frijoles ayocotes 

¡Siiii puessss!…que forma más sabrosa de afirmar nuestra oriundez,  que mencionando uno de los platillos más tradicionales, polifacéticos y deliciosos de la cocina morelense, porque este fríjol, que se cocina en toda la entidad, prieto, gordo, grandote y seductor, lo mismo es ofrenda a los muertos, que festejo a los vivos y alivio de aquellos que de vivos se pasearon y amanecen cargando la cruz de la resaca. Muchas son las formas de cocinar estos brillantes frijolotes negro-azulados, pero siempre enteritos, espesos o en caldo, según el gusto: con bolitas de masa, con carne de cerdo,  con tortitas de zompantles, harto chile de árbol o  Habanero, pero quizá los más socorridos son los “frijoles ayocotes con mole” , porque son parte importante de bodas, bautizos, peticiones de mano, mayordomías, huentles o simplemente, por el deseo de saborearlos, solos,  saliendo de la olla, con tortillas recién hechas, una ramita de cilantro y chiles verdes a mordidas..  

Frijoles Ayocotes con mole (se venden por cuartillo o kilo en los mercados) 

1 kg. De fríjol ayocote 

1 y 1/2  taza de mole rojo, ya preparado y espeso 

½  cebolla mediana 

3 dientes de ajo mediano 

3 hojas de laurel 

1 cucharada de manteca (o dos de aceite) 

1 lechuga orejona, deshojada, limpia desinfectada y separadas las hojas 

1 manojo de rabanitos fileteados, desinfectados 

200 gr.  queso de cincho rallado 

 sal al gusto y ajonjolí para espolvorear. 

Preparación:  

Remojar el fríjol durante la noche,  al día siguiente tirar el agua y   poner a hervir  con agua limpia en una olla, de barro, de preferencia;  cuando empiezan a ablandar, agregar media cebolla, los ajos, el laurel y la sal. Ya cocidos, se retiran del fuego. Aparte, en una cazuela de barro y a fuego lento, freír el mole con la manteca, que le da mejor sabor, se le añade el caldo con pocos ayocotes, se machacan un poco para que espesen y se  integren con el mole, se añade el resto de los ayocotes y se les deja hervir para que se integren los sabores, espesen y  se impregnen del mole. Al servir se adorna cada plato con una hoja de lechuga orejona sobre los frijoles, algunas rodajas de rabanito, cebolla fileteada y se espolvorea un poco de queso rallado. Y el mole, prepárenlo como cada quien prefiera. 

Por la Coordinación Editorial.